Un coma que no era tal
Un accidente fue el origen de que, con tan sólo 23 años, los médicos le dieran por comatoso. Ese estado en el que nadie sabe si uno se entera de lo que ocurre a su alrededor, ese limbo en el que los sanitarios, más por lástima del pariente que por conocer la verdad, te aconsejan que les hables a los enfermos, porque igual te oyen y eso les ayuda. Pero no era el caso. El hombre, a sus 46 años ya, era consciente, pero no podía responder, no podía hablar, no podía comunicarse. Si alguno de sus visitantes se ha ido de la lengua con críticas desaforadas, ya puede estar pensando en como justificarse. A mí, si me da, estoy por poner en algún escrito notarial que me enchufen una radio, por lo menos quiero enterarme de lo que pase en el mundo. Ah, y al que hable de desenchufarme, cuando me recupere, le ajusto las cuentas.
Antoni Martín
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